WHAT FOR
El sabor de la manzana es la manzana y la boca que muerde la manzana...
La pasión no es un deber. Para qué sirve un crepúsculo. Se había preguntado Borges alguna vez. Existen cosas que carecen de valor, en el sentido de utilidad. Eso mismo sucede con la poesía. La poesía es como la vida, más aún, la vida misma es poesía.
La poesía no está en los libros, que son sólo ocasiones para la poesía. Y recuerda, de pronto, con la sabiduría y candidez de las personas mayores, una comparación escrita por Emerson: una biblioteca es una caverna mágica llena de difuntos, que pueden renacer cuando abrimos sus páginas. Vira, luego, hacia Berkeley: el sabor de la manzana no está en la manzana misma ni en la boca del que la come. Lo mismo pasa con el libro. "Un libro es un objeto físico en un mundo de objetos físicos. Es un conjunto de símbolos muertos. Y entonces llega el lector adecuado, y las palabras -o, mejor, la poesía que ocultan las palabras, pues las palabras solas son meros símbolos- surgen a la vida, y asistimos a una resurrección del mundo.
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