
Le llegó el turno a ella, la presumida, la amada y la odiada como pocas. Aquella que el poeta llamaba cruel gobernadora... la mas puta de todas las señoras.
Nueva York. La jungla de cemento de Bob Marley.
La ciudad contradictoria diría yo.
Enorme, intimidante, puedes creer que vas a perderte para siempre en esos terribles edificios y sin embargo una vez que los miras bien y los reconoces ellos te guían.
Así es puedes recorrer Nueva York de punta a punta y si te dejas perder en el vértigo desus grandiosas dimensiones... mejor.
No tienes más que buscar la punta del Empire State, o del Crysler y ya sabrás como volver.
Es un poco blanco y negro en todos los sentidos, no solo a lo Allen en su película Manhattan sino también en el trato con la gente, si bien en algunos casos parece un tema superado, en otros está allí latente las diferencias marcadas, en los tipos de trabajos denigrantes, en las miradas despectivas.
Los negros del Brons, Harlem, los coros de las iglesias me han tratado con mucha afabilidad, me han salido al paso para brindarme información, hasta protección, o tan soló una amplia sonrisa.
Al tomar el metro para ir desde el puente de Brooklyn hasta Times Square un loco intentó molestar, pero un angel negro con una voz celestial y llevando un gran rulero en su cabeza, se interpuso delante mio para protegerme,y lo paró en seco con su voz melodiosa, mi agradecimiento eterno para esa valiente heroína anónima.
La ciudad que lo tiene todo. Sus museos tienen más obras de Monet, Picaso,Frida Kalho y Diego Rivera, que las que hay en Francia, España y Mexico.
La comida más rica y exclusiva con sus risottos de la Nonna Melotti que se consiguen únicamente en dos partes del mundo: Verona y en Nueva York, claro.
Se respira todo el tiempo el olor a comidas especiadas de los carritos de falafels, y el olor especial que tiene la ciudad a oficinas, respiraderos, grandes contenedores de basura, arboles y cafés al paso.
El carrito de los helados con música de cajita de música que va por ahí anunciándose.
El Central Park , es un gigante verde que nos resulta tan familiar aun cuando es la primera vez que estamos ahí.
Como suele ocurrir en las grandes ciudad la gente está muy sola, casi desesperadas por hablar, una viejecita de cuento se sentó a mi lado en el teatro y tuve una charla profunda en donde se convenció que debía estudiar algún idioma quizás alemán.
Broadway es realmente Broadway con actores que cantan bailan pero con una majestuosidad que parecen nacidos únicamente para eso.
La biblioteca Nacional es como parte de un decorado.
Es estar en Nueva York es estar viviendo adentro de una película todo el tiempo.Puedes elegir y sentirte en tu favorita, la tuya propia, la mía es alguna de Woody Allen que tanto homenaje rindió a esta ciudad y que es así, idéntica a su películas. Tal cual.